Elecciones en España. A gobierno nuevo, ¿política exterior nueva?

Debate entre Rajoy y Rubalcaba                        Alfredo Pérez Rubalcaba (izquierda) saluda a Mariano Rajoy en el debate celebrado el 8 de noviembre.

Dentro de una semana se celebrarán en España las elecciones generales más predecibles de la breve democracia española. Las principales encuestas antincipan que el próximo presidente será Mariano Rajoy Brey del Partido Popular (partido conservador) y la única incógnita es el margen de su victoria.

El presidente saliente José Luis Rodríguez Zapatero

Como el resto de Europa España esta padeciendo los efectos de la crisis económica. En julio una encuesta anual del Instituto Nacional de Estadísitica arrojó un dato preocupante. Por primera vez desde que las encuestas empezaron en 2002 España tenía un balance migratorio negativo. El noventa por ciento de los que se marcharon fueron inmigrantes que volvían a otros países. Se trata de un cambio de tendencia tan sintomático como preocupante, que apenas ha sido mencionado en la campaña. Tampoco lo ha sido la política exterior. El desempleo  que oficialmente figura por encima del 20% y los sistemas públicos de educación y sanidad son asuntos concretos y próximos, que reciben mayor atención.

La política exterior es esta vez un asunto secundario que no movilizará muchos votos, al contrario que en las elecciones de 2004, en las que el apoyo del gobierno de Aznar a Estados Unidos en las campañas de Irak generó un gran debate a nivel nacional. En el único debate electoral celebrado hasta ahora ningún candidato presentó su política exterior, a pesar de que esta crisis económica ha dejado patentente  cuánto bacalao se corta en el tablero internacional. Veamos cuáles son son las propuestas de  los dos partidos principales en este ámbito.

 

Política exterior: Europa, Estados Unidos y…¿México?

En 2004, Zapatero no dejó pasar ni dos meses en el puesto de presidente antes de cumplir una de sus principales promesas electorales: la retirada de las tropas de Irak. Fue un gesto de distanciamiento con respecto a la política de su predecessor, José María Aznar. Durante su mandato, el gobierno del Partido Socialista Obrero Español ha abogado por fortalecer  la Unión Europea y ha insertado gran parte de su política internacional dentro de las actuaciones de ese foro.  Un europeísmo, que no siempre ha dado los frutos esperados. El fiasco del proceso de aprobación de una constitución europea   que el presidente Zapatero pretendió abanderar ha puesto de manifiesto que a España le falta mucho para ser un peso pesado en estas lides. Las propuestas del candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, pretenden continuar esa línea de actuación en línea con la UE, dentro de la que se reserve un papel liderazgo en cuanto al acercamiento con América Latina. Una ámbito en el que también incluyen a norteamérica, con una mención a estrechar relaciones con “la Comunidad Latina de Estados Unidos”.

Dentro de este ámbito el programa del Partido Popular no se atreve a propugnar una salida de la Unión Europea o la Zona euro, pero con todo recupera un concepto enterrado en los años de Zapatero: el atlantismo. Se trata, probablemente de una cuestión de matiz y de pose política: menor atención a los dictámenes Bruselas y mayor presencia en Washington. Un posicionamiento que ahora mismo parece difícil que cristalice en actuaciones concretas, sobre todo si Barack Obama consigue la reelección en 2012. Se adivina una línea más soberanista, con iniciativas como aumentar la presencia en países emergentes, una categoría en la que se cita a México junto a países como Rusia, China o Brasil.

Y los emigrantes qué.

Resulta significativo de la idea que la España actual tiene de si misma que ambos programas esquiven el término emigrante. Un grupo que suma casi dos millones de presonas según el programa del PP. Ambos partidos se hacen eco de una vieja reivindicación de los emigrantes españoles: el voto en urna. Un procedimiento de limpieza democrática que cuesta creer que ninguno vaya a llevar a cabo. También se promete asistencia a los mayores y trámites más sencillos para los emigrantes retornados o establecidos en el extranjero. El programa del PSOE promete, a la “ciudadanía en el exterior”, la mejora del canal internacional de Televisión Española (TVE) y del Liceo Español. En el del PP, por su parte, se promete la asistencia tanto a la repatriación como a la internacionalización de empresas.

Queda por saber hasta qué punto el nuevo gobierno querrá tratar a sus expatriados. Está por ver si la emigración continua su subida. Cuesta creer que España vuelva a depender de las remesas, pero es de esperar que el peso de los emigrantes sea mayor en las próximas elecciones.

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