El sentido moral depende del idioma.

Así que sí. Que resulta que al hablar en un idioma aprendido pensamos de forma más lógica. Lo descubrí al escuchar la última edición del riguroso programa de NPR, On the Media. Resulta que Albert Costa de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y Boaz Keysar de la University of Chicago llegaron a la misma conclusión a través de experimentos diferentes. Parece ser que al analizar las respuestas a dilemas morales (por ejemplo ¿sacrificarías tú mismo a una persona para salvar a cinco?) los científicos han visto que aquellos que no responden en su lengua materna tienden a hacerlo de forma más pragmática.

Una noticia así es pura golosina para alguien que como yo, se cree que domina más de un idioma y que, además, goza al formular teorías e hipótesis apenas haya un par de orejas dispuestas a escuchar. En consecuencia, la explicación del descubrimeinto se antoja tan sencilla que casi ni amerita sorpresa: expresarse en un idioma adquirido impide que el discurso pase directamente de la entraña a la boca sin el tamiz cerebral. Desde esta óptica, se pueden estudiar, aseguran los investigadores, las descisiones de carácter moral que tienen que adoptar los inmigrantes todos los días en cualquier lugar del mundo. En otra esfera social, esta investigación abre vías para explicar el proceso de toma de decisiones en entornos donde confluyen personas que se criaron en idiomas diferentes, nombradamente organismos internacionales como Naciones Unidas, o la OEA.

Eso sí -avezado fan de las lecturas diletantes- lo que más me gustó fue la magistral pregunta con la que Brooke Gladstone cerró la entrevista: ¿Hay algo que le hubiera gustado considerar en otro idioma a lo largo de su vida? A la cual Costa responde casi sin dudar: las discusiones. O sea, la distancia psicológica que se establece al usar una lengua aprendida hace que sea menos probable una resolución hostil del conflicto.

No me resisto a abundar en la pesquisa oblicua de conclusiones que abre este descubrimiento pero alejándolo de la esfera de lo moral. Para empezar, en el terreno de las artes amatorias: que tan más desinhibidos son los amantes en la alcoba cuando han de hablar en otro idioma? En este dominio, imagino gráficos detallando la probabilidad de ejecutar según qué técnica en función del idioma vehicular. O enlazando con la anterior entrada de este blog, qué tan predispuesto estará un sujeto a aceptar y asimilar hiperbólicos dispendios lumínicos? O, -las fechas obligan- qué tan capaz será una persona de tolerar sin que se le inflame la úlcera, el diluvio de agasajos recién traídos de China con que se pone a prueba la salud mental presente y futura de los chavos de este país.

Para que luego digan que NPR no cumple una labor social.

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