El prodigio de Say Her Name

Di con el libro de casualidad. Me sobraban 5 minutos y se me ocurrió buscar algo de Francisco Goldman, al que yo asociaba con el implacable Junot Díaz. Por fortuna, lo había: la novela Say Her Name. La biblioteca pública, una de mis instituciones favoritas de la conurbanización, me hizo el regalo de la temporada.

Francisco Goldman

Francisco Goldman

Lo fue porque durante la siguiente semana sólo pude pensar en el libro, en Aura Estrada, en el carácter esquivo del talento, en lo incontrolable de la vida. Mientras iba a una comida familiar, pensaba en las dificultades con que se encontraba Aura para gobernar su vida. En medio de mi carrera semanal entre viviendas, pensaba en qué tan difícil es ser escritor, incluso en Brooklin.

Sin sorpresa, veo en la red que ya se ha dicho y escrito mucho en términos favorables sobre Say Her Name. Esos recensores profesionales tienen sin duda buen gusto y más tino para explicar los hechos expresados en el libro, pero creo que ninguno repara en lo que a mi me parece más original de la obra. Por una parte, su flexible estructura narrativa, que escapa al un relato cronológico lineal, que avanza al paso, salta al galope, vuelve atrás o de detiene sin otro criterio aparente que el personal. Un gran mérito de este avezado narrador: crear una sensación de oralidad que hechiza más que atrapa. Y por ahí, hay lugar para dar relieve a varias dimensiones de Aura: su brillantez, su simpatía, pero también sus pequeños vicios, sus momentos bajos, sus inseguridades, los retos que enfrentó. Un acierto tonal sobre ese terreno nuclear de la literatura (el amor y la muerte) que tiende mil trampas de las que todas sale airoso Goldman. Sublimar sin caer en la hipérbole; indagar en las debilidades para poner en valor las virtudes; renunciar al fácil amparo a la autocompasión para lanzarse de frente a la vida. He aquí el prodigio de Francisco Goldman, a partir de ahora, otro faro más de estas geografías.

(Imagen cortesía de Wikimedia Commons)

Advertisements
This entry was posted in Columna, Las dos orillas, Literatura, Reseña and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s